sábado, 4 de febrero de 2017

Teatro: "Big Boy" en Teatros Luchana


Se despide de nuestros escenarios una de las obras que mayor éxito ha cosechado en los últimos años dentro del circuito Off madrileño. Big Boy se ha convertido en una de las referencias dentro del teatro en pequeño formato. Desde su singular propuesta ya nos sedujo durante su paso por el Teatro Lara y ahora ha seguido levantando carcajadas y lágrimas a partes iguales en los Teatros Luchana. Aquí os dejamos la crítica de esta última etapa de una compañía que habrá que seguir muy de cerca.






Al llegar al patio de butacas del Luchana uno no tiene muy claro qué va a ver, quién es Big Boy, o cómo demonios dos actores van a representar a más de 100 personajes en menos de hora y media. Pero señoras y señores, sucede. Michael Smith y Jimmy Olsen crecen ante nuestros ojos junto a figuras de todo tipo y calaña que vertebran el desarrollo de la trama.




Mario Ruz Martínez y José Luis Montiel, junto a David Roldán, han creado una propuesta teatral prodigiosa que tras el paso por el Talent 2014 ha luchado por hacerse un hueco en la cartelera Off madrileña. Hueco que en mi humilde opinión, y a merced de la ovación final, han logrado. 

Pero, planteemos algunas preguntas:





¿Quiénes son Michael y Jimmy¨? ¿Cuál es su historia?

Nuestros guías en esta obra son dos chicos normales que inmersos en la postguerra irlandesa (de la Primera Guerra Mundial) se lanzan en pos del sueño americano. Mediante un texto sencillo, los autores desgranan las vicisitudes de un viaje sin retorno.



La candidez del emigrante se refleja muy bien en el juego de maletas, y en el contraste entre la apariencia de Big Boy (el alter ego pugilístico de Michael) y su inocencia. Y la fauna neoyorquina por un lado e irlandesa por el otro, pueblan las esquinas de la historia. Historia que es similar (no en su crudeza) a la de muchos de mis compañeros de generación, supone finalmente un homenaje a todos aquellos que realizaron, realizan y realizarán una Odisea en negativo.




¿Por qué lloramos y reímos junto a ellos?

Dicen algunos maestros de interpretación que hay que hacer sentir al público, que la emoción de la platea tiene que percibirse desde el escenario, y ellos lo logran con miradas contenidas, un uso musical muy cinematográfico y un manejo de elementos tan espectacular que aún me pregunto cómo pude ver aviones, trasatlánticos, trincheras, armas, cervezas, mesas, viejas y jóvenes con sólo dos personajes y un mueble rectangular. Al hilo de esta cuestión cabe señalar el manejo y la identificación de los personajes con el atrezzo. Resulta increíble llorar ante una boina, sí, como lo leen, ante una boina.



Por último señalar que en Big Boy la idea filosófica cobra especial sentido en el movimiento, y no es sólo a través del cambio físico de los actores durante la obra donde se consigue, sino en el movimiento mismo como base teatral y finalmente vital. Tomando la idea del desplazamiento como tránsito de un punto otro se refleja el devenir de la vida y se asientan las bases de un teatro físico como punto necesario para la representación. Y estos chicos son unos artistas en su manejo.


¿Alguna pega? Ninguna, uno de los caballos estaba un poco cojo, pero esa crítica no llega a la categoría de "pero". De modo que dado que no sabrán de lo que hablo, y querrán entender lo de las maletas y la boina, esperemos que Guantuguan Teatro regrese pronto a las tablas con Big Boy.
Mientras, desde aquí les deseamos a estos chicos mucho ánimo en la creación de su nuevo proyecto.
Seguiremos informando.
PD: Lleven Kleenex, les harán falta.
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Big Boy
Teatro: Teatros Luchana
Dirección: Calle Luchana 38
Fechas: Sábados  19:30
Entradas: Desde 12€ en teatrosluchanaticketea y atrapalo


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