viernes, 2 de diciembre de 2016

Teatro: "Ay Carmela" en Teatro Lara

La historia de Carmela y Paulino está desde hace tiempo incrustada en el ideario de nuestras artes escénicas. Este texto tantas veces versionado, tanto en teatro como en cine, ha calado profundamente en nosotros, tanto que a día de hoy se pueden ver dos versiones de la obra en distintos teatros de Madrid. Hacer frente a un texto tan conocido es un arma de doble filo, te aseguras desde un primer momento el interés del público, pero el listón se pone muy alto cuando se compara con las anteriores versiones que se han realizado.




Escuchar el "Rumba, la rumba la rum bam bam" nos transporta a infinidad de lugares que ya hemos conocido. Los acordes de este himno de la Guerra Civil han quedado vinculados para siempre a esta historia, homenaje a la gente que resistió al fascismo durante aquellos horribles años. Es un canto a la lucha y a la resistencia, al mantenerse firme a unos ideales y no dejarse doblegar aunque el enemigo sea mucho más poderoso que tu. Este podría ser el germen de la obra teatral y la canción fue en su momento un cántico desesperado de la lucha del pueblo contra el ejército franquista.




El texto de José Sanchís Sinisterra es una obra redonda, en la que lloramos y reímos a partes iguales con las desventuras de los dos protagonistas. Se estrenó por primera vez en 1987 y desde entonces no ha dejado de cosechar éxitos y de obtener el cariño del público, sobre todo a raíz de la película que Carlos Saura dirigió en 1990 con Carmen Maura y Andrés Pajares en los papeles protagonistas. Su estreno sobre las tablas corrió a cargo de Verónica Forqué y Jose Luis Gómez (con dirección de este último), y desde entonces actrices de la talla de Kiti Manver, Elisa Matilla o Inma Cuesta (desgarradora su interpretación del tema central de la obra) han dado vida a Carmela, mientras Daniel Albadalejo, Manuel Galiana, Santiago Ramos o Javier Gutierrez han dado vida a Paulino, en versiones de todo tipo dirigidas por gente tan variopinta como el actor Pedro Casablanc, Andrés Lima, José Bornás o Miguel Narros, que han dotado a cada una de las versiones de su toque personal, dando lugar a piezas de gran belleza en la mayor parte de los casos.






Las comparaciones suelen ser odiosas, y más en situaciones donde el listón está tan alto. La dificultad de abstraerse y olvidar las versiones anteriores perjudican a esta versión, de corte más sencillo. El primer punto de discordia con respecto a otras representaciones es el acento uruguayo de los actores, que nos descoloca, acostumbrados a escuchar a estos personajes con acentos más "castizos". Este primer "impacto" nos deja claro desde el primer momento que estamos ante una versión muy distinta, en que los continuos flashbacks dotan de originalidad a la propuesta que nos presenta Paco Sáenz, encargado de la versión y dirección de la obra. Un texto que se mueve, como sus antecesoras, entre la comedia y el drama, y que dota al conjunto de una ternura y fragilidad que nos mantiene con el corazón en un puño durante toda la representación.



Si es difícil evitar las comparaciones con un texto tan emblemático como el de Sinisterra, las interpretaciones están en tela de juicio desde que se alza el telón, no por los actores que encontremos en la nueva versión, sino porque las imágenes que nos han dejado las anteriores interpretaciones son difíciles de olvidar. En este punto los actores encargados de lanzarse al vacío son Gabriela Iribarren y Gustavo Saffores (no muy conocidos para el gran público hasta la participación en la premiada "Mr. Kaplan"), de consolidada trayectoria que, si conseguimos abstraernos, hacen un buen trabajo, dotando a los personajes de matices que desconocíamos, ya que esta versión abarca un periodo temporal mayor que las anteriores.
La escenografía y el vestuario, sencillos pero muy efectivos, corre a cargo de Laura Leifert, que intercala secuencias de la época proyectadas entre las escenas, lo que nos transporta de forma más directa a los lugares de los que quieren huir nuestros personajes.




Lugares como Belchite, ciudad en la que deben actuar Carmela y Paulino para los republicanos pero que acaba de ser tomada por el bando Nacional, por lo que su actuación será para las tropas vencedoras y los presos que serán ejecutados al día siguiente. Situaciones que duelen, que hacen tambalearse las relaciones entre ellos, ya que ella no quiere actuar y él sólo quiere salvar el pellejo.

Este es uno de los puntos más novedosos de la obra, la cual comienza donde acabaron las anteriores. Con Paulino llorando la muerte de Carmela, ésta se aparece para recordar junto a él cómo fue esa maldita y fatídica última función, mientras hablan de los devenires de la Guerra, de la vida, con continuos reproches sobre lo que cada uno hizo aquella noche. Esta nueva interpretación del texto dota al conjunto de cierta incertidumbre a la hora de descubrir esta manera distinta de contar una historia tan conocida, esperando el momento en que podamos ser sorprendidos por algún detalle nuevo que singularice la propuesta.




La obra llega muy adentro, como sus antecesoras, porque el texto y la historia son desgarradoras, un tema que no debe dejar de tratarse, el de la Guerra Civil, para no olvidar uno de los episodios más oscuros de nuestra historia. Una anécdota para lo que es una Guerra, que se ha convertido en símbolo de lo que fueron las pequeñas luchas que se viven en contextos de este tipo, en los que luchan entre ellos amigos y familiares. Contiendas en las que un día vas a actuar en un lugar en paz y al día siguiente te obligan a actuar ante condenados a muerte
Son pequeñas "aventuras" que se deben saber, las de las Brigadas Internacionales que vinieron a luchar contra el fascismo, las de las compañías de teatro que tenían que subsistir con lo que había, las de tanta gente que sufrió y murió por sus ideales como Carmela o que prefirió salvar la vida sin tomar partido como Paulino. Historias que no se deben esconder, hay que mostrarlas para no olvidar, hay que escribirlas para que la gente sepa lo que sufrió la gente en país que ahora quiere pasar página y hacer borrón y cuenta nueva...

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Ay Carmela
Teatro: Lara
Dirección: Calle Corredera Baja de San Pablo 15
Fechas: Lunes a las 20:00 y Martes a las 22:00
Entradas: Desde 14€ en atrapaloentradasymasteatroLaraoferplanelcorteinglesentradas.com




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