miércoles, 9 de noviembre de 2016

Teatro: "La Cicatriz" en Teatros Luchana


La vida puede torcerse y acabar con los sueños y esperanzas de la forma más absurda. Cuando esto ocurre todo se ve negro, la vida es un martirio al que hay que hacer frente como a una condena. Frente a esta situación hay gente que se hunde y gente que hace lo posible por huir de esta cárcel en la que se ha convertido su vida, cueste lo que cueste. Lo difícil es que estas evasiones hacia una vida más acorde con sus sueños no tengan repercusiones. Todo movimiento hacia delante va dejando en nuestra piel pequeñas cicatrices de lo que hacemos.






La vida reducida a una habitación en la que cada uno puede ser uno mismo, la angustia de vivir en una continua farsa esperando toda la semana para poder disfrutar de un efímero instante de felicidad y placer. La angustia por una situación que no puedes controlar pero que te ahoga poco a poco, de la que debes escapar para no marchitarte y seguir disfrutando de los placeres del mundo. La necesidad de ocultarse para poder disfrutar, la clandestinidad como único lugar seguro en el que poder amar y ser amado, dejar una vida en el descansillo para acariciar el placer que se esconde en cuatro claustrofóbicas paredes de las que nadie quiere salir.




El texto, escrito y dirigido por David Ramiro Rueda, se mete en lo más profundo de los sentimientos del ser humano, hurgando en las zonas oscuras en las que nadie quiere indagar y mucho menos que le rebusquen en ellas. Una historia sobre la soledad de alguien que lo ha tenido todo y lo ha perdido sin saber como y de otra que aparentemente está en la cumbre aunque esté vacío por dentro, ya que anhela aquello que nunca ha poseído. El autor nos habla de amor, de ternura, de sentimientos, pero sobre todo del ser humano y sus miedos, el miedo al fracaso, a la soledad, a la vejez, al paso del tiempo, al desprecio, a la muerte.


Para toda este viaje hasta lo más profundo del ser humano el autor ha elegido a dos actores en total comunión, tanto entre ellos como con sus personajes. Cada una de las escenas de la obra transcurren como piezas de baile, de una coreografía perfectamente trazada en la que todo encaja, cada movimiento de uno de los actores tiene su réplica idónea en el otro, haciendo que todo cuadre, que nada sobre, que todo se disponga en una armonía total. Los actores capaces de pasar del amor al odio, del sexo a la violencia, de la risa al llanto, permaneciendo en todo momento unidos a su pareja como único vínculo real con la vida.
Adriana Salvo y Álvaro Quintana son los encargados de dar vida a Dámaso y Estela, dos amantes que se necesitan para poder sobrevivir. Ella necesita estar con él para sentirse viva, mientras él vive cada cita como el último encuentro. Dos personajes marcados por una vida que no han elegido y de la que quieren huir. ¿Podrán salvarse mutuamente o será su relación una condena?
Las interpretaciones de los dos actores hace que la obra suba hasta niveles memorables. Los dos se compenetran a la perfección, haciendo fácil lo difícil, consiguiendo que sintamos desde fuera lo mismo que desgarra poco a poco a cada uno de ellos. 
Tanto Adriana Salvo como Álvaro Quintana son dos valores en alza de nuestra escena, para muestra decir que en estos momentos ambos están en cartelera por partida doble. Mientras ella participa en "Píntame" en el teatro Alfil (obra que también dirige y escribe Rueda), él es miembro de La joven compañía de teatro, con la que está representando "La Iliada" y "La Odisea" en el Conde Duque. Dos actores de los que se oirá hablar mucho en el futuro y que en esta obra dejan claro que tienen ganas de comerse el mundo.
Ella es la ternura y la alegría de una obra que en todo momento necesita ese punto para contrarrestar las situaciones de tanta tensión, tanto sexual como emocional, que plantea el texto. Él es el contrapunto perfecto, seco y rudo, distante y por momentos casi ausente de una escena que agradece esos parones para poder respirar y coger aire. Dos estilos que se compenetran a la perfección y dan un resultado inmejorable, con cambios de actitud en ambos que nos llevan a amarlos y odiarlos a partes iguales.
La historia se desarrolla con un ritmo pausado, alterado solamente por los momentos de pasión de los protagonistas. Pero esta pausa es primordial para ir descubriendo cada una de las pieles que poco a poco nos van mostrando cada uno de los personajes. Un striptease espiritual que necesita de ciertos ritos para poder llevarse a cabo. Una maestría a la hora de marcar los ritmos de la obra, que nos lleva de la risa a la congoja sin darnos cuenta. Una lección sobre la vida y las personas, tratada con elegancia e interpretada con maestría.
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La cicatriz
Teatro: Luchana
Dirección: Calle Luchana 38
Fechas: Viernes a las 22:45
Entradas: Desde 10€ en ticketeaatrapaloQhaceshoyteatrosluchana


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