miércoles, 12 de octubre de 2016

Teatro: "El techo de cristal" en Nave 73



El olor a tabaco y el ambiente cargado de los turbios locales que tantas veces hemos visto en películas de los años dorados de Hollywood, es lo que destila esta embriagadora historia sobre dos escritoras que luchan por sobrevivir mientras se van quitando la vida con cada trago de martini, con cada calada de cigarrillo, con la única obsesión de intentar escribir el poema perfecto. 




A finales de la década de los años cincuenta del siglo pasado la vida no era sencilla para las mujeres con inquietudes y ganas de vivir sus propias vidas fuera de las encorsetadas reglas que la sociedad de la época marcaba. Eso les ocurría a Anne Sexton y Silvia Plath dos poetas que por su condición de mujer eran menospreciadas. Su rebeldía e inconformismo las hizo vivir la vida a su manera, intentando hacer lo que les gustaba dentro de una sociedad que no concebía a la mujer fuera del ámbito casero. La lucha de estas dos mujeres por sobrevivir siendo ellas mismas es la parte esencial de esta historia que nos transporta a escenarios propios de la serie "Mad men" o de la película "Carol".



"El techo de cristal (Anne & Silvia)" nos cuenta, de manera magistral, las conversaciones que mantuvieron Anne Sexton y Silvia Plath, a la salida de un taller de escritura de Robert Lowell, en la barra del bar del hotel Ritz de Boston. Sobre esta interesante premisa se desarrolla una historia que nos deja entrever cómo era la sociedad en aquella época. La amistad que forjaron estas dos escritoras les guió hasta el fin de sus días (en ambos casos de forma prematura). 

Esta comedia negra nos recuerda a papeles desgarradores de actrices de la época como Bette Davis o Katherine Hepburn, intercalando dry Martinis y cigarrillos mientras hablan de lo divino y lo humano, transitando en la delgada línea que separa el éxito del fracaso. "Un acto de resistencia contra lo que se espera de las mujeres y que jamás coincide con lo que en verdad somos" es la frase con la que las creadoras de esta pieza definen este duelo interpretativo a mitad de camino entre la confidencia y la lucha de egos.


La Pitbull Teatro encara con este su sexto montaje ( después de obras como "Banqueros vs. Zombies" o "SEXtereotypes"), centrándose en la figura de la mujer, tratando temas que aún a día de hoy, medio siglo después de donde nos sitúa la obra, siguen de "penosa" actualidad. La obra nos quiere introducir " en lo que todavía no se puede decir y sobre lo políticamente correcto en relación a las mujeres", en palabras de Laura Rubio Galletero, autora del texto. La autora consigue un texto desgarrador por momentos, conmovedor y angustioso, pero ante todo un alegato sobre la figura de dos artistas que fueron tildadas de "malditas" por el simple hecho de luchar por hacerse con un hueco dentro de una sociedad que las abocaba a otros lugares, todos ellos alejados de la poesía.

Cecilia Geijo es la encargada de ejecutar este precioso texto, haciendo un trabajo preciso de cirugía a la hora de diseccionar a cada uno de los personajes y las escenas como elementos con vida propia. Para esta cirugía, crea una escenografía que se transforma al son que marcan las dos intérpretes. La sencillez y contundencia de los decorados creados por Jorge de la Cruz, acompañados por los sonidos de José Bornás, hacen que la escenografía baile y se deslice como si fueran un personaje más de la historia.



Luzia Evira y Montse Gabriel son las encargadas de dar vida a las "malditas" Anne Sexton y Silvia Path respectivamente. Un duelo interpretativo que nos dejará petrificados, capaces ambas de zarandear a su compañera y al segundo siguiente ser vapuleada mientras aguantan estoicamente los golpes de su adversario.

Una complicidad que se respira en el ambiente, dos actrices mimetizadas con sus personajes y con los sentimientos que cada una de las escritoras tenía por la otra. Las dos se analizan y se hieren, se apoyan y se aman, son dos piezas que se compenetran a la perfección porque ambas desean lo mismo de la vida.

Ambas despliegan un repertorio de temas que van desde la vida familiar a la personal y la profesional. Hablan de como afrontar la vida como mujer, esposa o madre, o de temas mucho más generales, como la profesión de escritora, las relaciones de la mujer con el mundo, o la posibilidad de conseguir el poema perfecto.



Las dos actrices dotan a su personaje de un marcado carácter singular, que hace de las dos escritoras seres muy parecidos y a la vez muy diferentes. Ante todo son dos enamoradas de la literatura, con muchas dudas acerca de la vida, de su existencia y de todo lo que les rodea.
Pero cada una de ellas tiene sus propios monstruos que le acosan. Anne (Luzia Eviza) es mucho más desinhibida, vive enganchada a un martini y un cigarro y parece muy segura de lo que quiere. Tiene la obsesión de conseguir el poema perfecto y siempre necesita más, alcohol, tabaco, sexo....dosis de vida.
Por su parte Silvia (Montse Gabriel) es mucho más moderada, tiene dudas sobre la relación con su marido, su vida como madre, la relación con sus hijos...aunque siempre parece dejarse llevar por el ímpetu de Anne

Aunque es una obra claramente sobre mujeres, el contrapunto masculino juega un gran papel. Ismael de la Hoz es el encargado de interpretar a Ted Hughes, marido de Silvia. Da el punto de tranquilidad y de pausa necesario frente a las dos escritoras, en continuo estado de euforia. Además del papel de Hughes interpreta al comprensivo barman que aguanta las conversaciones y divagaciones de Anne y Silvia, o del psiquiatra que trata a Anne. Siempre mantiene la pausa y el temple frente a ellas, siempre en contínuas luchas, tanto internas como con todo lo que les rodea.



 
La pieza es redonda y sin fisuras, la puesta en escena soberbia, recordando desde el primer momento los ambientes turbios que en tantas películas (y últimamente también en alguna serie) nos han planteado cuando se hablaba de esta época. Pero sin duda lo más interesante de la obra, además de un texto elegante y distinguido, es la complicidad que transmiten los tres actores
 
Las dos actrices están soberbias interpretando a las adictas poetisas que quieren comerse el mundo o dejarse devorar por él. Pero sin duda es sumamente interesante el contrapunto que aporta a esta montaña rusa de sensaciones, alcohol y conversaciones alocadas, el personaje masculino, lleno siempre de la pausa necesaria para que la escena no se desestabilice.
 
 
Algo que deja a las claras lo interesante de la propuesta es que al salir del teatro tienes mucha inquietud por conocer más de estas dos escritoras "malditas", lo que significa que nos han metido el gusanillo en el cuerpo, que nos han planteado a Anne y Silvia como dos personajes muy atractivos.
 
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El techo de cristal
Teatro: Nave 73
Dirección: Calle Palos de la Frontera 5.
Fechas: Sábados a las 20:00.
Entradas: Desde 12€ en nave73atrapalotaquilla.com



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