jueves, 20 de octubre de 2016

Teatro: El off madrileño, las mil y una maneras de concebir el teatro


El teatro de pequeño formato está en auge en la ciudad desde hace mucho tiempo. Los pequeños teatros, que por su capacidad y el formato de sus obras eran denominados "teatro Off" luchan por sacar adelante locales en los que se pueden ver todo tipo de propuestas. Debido al éxito de estas diferentes propuestas (lo que incluye unos precios más reducidos que atraen al espectador) son muchos los teatros de mayor entidad que apuestan por utilizar uno de sus espacios como sala Off.





El ejemplo más relevante ha sido el del Teatro Lara, que empezó haciendo pequeñas representaciones en la antesala del teatro y debido al éxito del formato decidieron habilitar lo que es ahora la sala Lola Membrives, convirtiéndose en uno de los referentes de esta opción teatral.

Viendo el éxito cosechado por el Lara, teatros que han reabierto hace poco han "imitado" la idea y ofertan varios tipos de sala, con lo que se puede llegar a más público y también dar visibilidad a compañías más pequeñas o que estén dando sus primeros pasos.



En esta línea se han movido los encargados de los Teatros Luchana y del Teatro Kamikaze Pavón, aunque con distintas estrategias. Mientras los Teatros Luchana se han convertido en una especie de multisala, como ocurre en los cines, en el que hay salas de diversos tamaños, por lo que pueden abarcar obras de muy distinto pelaje. Por su lado el nuevo Teatro Kamikaze Pavón ha preferido habilitar el ambigú para piezas de pequeño formato. Incluso los teatros públicos como el Teatro Valle Inclán, los Teatros del Canal o el Teatro Español han creado salas de distinto aforo para poder ampliar su repertorio de espectáculos.



Este formato ha venido para quedarse y en este artículo queremos haceros un pequeño mapa de las zonas de la ciudad que se podrían considerar núcleos del Off madrileño: Malasaña (siempre a la cabeza de todas las nuevas tendencias), Lavapiés (núcleo de muchas de las propuestas más extravagantes y combativas) y la zona de Embajadores y Palos de la Frontera (territorio poblado por varias de las salas pioneras en este tipo de formatos). 

Malasaña está en una ebullición continua, todas las novedades que pasan en la ciudad tienen en este céntrico barrio su epicentro (como ocurrió con la movida) o sirve como referencia de todas las nuevas tendencias. 
En este caso, el barrio alberga uno de los teatros que durante más años lleva apostando por obras de pequeña y cercanas al espectador, como es el Teatro Alfil. En este coqueto teatro (comandado por los inclasificables Yllana) se representan éxitos propios como "The Gagfather", "666" o "Brokers", salteados con algunos de los éxitos de los últimos tiempos del Off madrileño, como "Píntame" o "Una corona para Claudia".



El otro gran ejemplo del Off en Malasaña no podía ser otro que el Teatro Lara, al que van a parar la mayoría de las obras que triunfan en otras salas de este tipo. "Pedro y el Capitán", "Sole Sola", "Tres" o "Lavar, marcar y enterrar" o "Cuerdas" son algunas de las pequeñas joyas que en estos momentos llenan su cartelera.




Dentro del barrio existen multitud de pequeñas salas que intentan sobrevivir con espacios de todo tipo y ofertando obras de muy diversa índole, como pueden ser el espacio Labruc, la sala Tu o la Nueve Norte, todas con programaciones muy variopintas que maquillan lo duro que es poder mantener este tipo de espacios.

El último en llegar al barrio (más bien a los "aledaños") ha sido la propuesta de convertir los cines Luchana en el espacio de hervidero cultural en el que se ha convertido. Una de las propuestas más valientes de los últimos años que ha venido para quedarse por mucho tiempo. "Runners", "Masked", "Sufrida Calo" o "Big Boy" son algunos de los lujos que nos ofrece este multiespacio volcado con la cultura.






El barrio de Lavapiés, heterogéneo y polimórfico como pocos, tiene también una amplia variedad de salas emblemáticas dentro del circuito del Off madrileño. Abanderadas por el Teatro del Barrio y la Sala Mirador, bajo el cobijo del Teatro Valle Inclán aparecen multitud de interesantes espacios como el Teatro del Arte, La puerta estrecha, Burdel a escena, El Umbral de primavera o la clásica Escalera de Jacob.


El barrio más reivindicativo y combativo de Madrid se refleja perfectamente en las obras que nos programan sus teatros. La cooperativa cultural del Teatro del Barrio es la punta de lanza de este posicionamiento político con obras como "El Rey", "Famélica", "Mi relación con la comida" o "No sólo duelen los golpes", que se programará también en la Sala Mirador, la cual centra sus contenidos políticos más en eventos que se realizan en sus instalaciones y en menor medida en el contenido de sus piezas. A lo largo de la temporada nos sorprenderán con obras sinceras como la preciosa "Lo que no te digo", que afronta su segunda temporada tras el éxito del pasado año, "Retablo de la espera" o "Mírame".



Y por último, aunque no por ello menos importante, es la zona de Embajadores y Palos de la Frontera, donde se sitúan los verdaderos "outsiders" del teatro Off de la capital. En esta zona de la ciudad habitan varias de las salas pioneras en este tipo de formato, como pueden ser la Cuarta Pared, Lagrada o La Usina, a las que poco a poco les han ido naciendo pequeños aliados como Arte espacio Plot Point, Arte y desmayo o la más reciente Nave 73, que ha sido la encargada de impulsar definitivamente la zona. La mayoría de ellas compaginan la programación de obras de teatro con otras actividades como clases de teatro, cine o recitales de poesía, con lo que poder hacer cuadrar las cuentas en estos tiempos tan difíciles.



Nave 73 se ha convertido en el emblema de la zona, con éxitos como "Amores minúsculos", "Una noche como aquella", "El techo de cristal" o las recientes "Etiquétame", muchas de las cuales empiezan aquí lo que es una larga vida por las salas del Off madrileño. Por su parte otras salas   son fieles a obras que les han funcionado muy bien, como Cuarta Pared con la impactante "Nada que perder" o Arte espacio Plot point con las clásicas "Mi padre, Sabina y yo" o "Cállate y bésame".



La oferta no deja de ser mucha y variada, pero siempre queda la duda si este tipo de espacios nacen por convicción propia o por que no pueden abarcar más, y sobre todo la esperanza de que, si con los palos que llevan años recibiendo han sobrevivido, ¿qué serán capaces de hacer si en algún momento las políticas culturales tuvieran un mínimo de sensatez con la cultura?