viernes, 14 de octubre de 2016

Teatro: 'Dios contra Eva Eisenberg'



Si algo tiene Dios contra Eva Eisenberg es que te puede apasionar, te puede parecer un despropósito o te puede dejar el cuerpo tan descompuesto como si te hubieras montado cinco veces en una montaña rusa, pero lo que está claro es que Eva Eisenberg no deja indiferente a nadie.

Antes de entrar a ver la obra quizás es conveniente saber que vamos a asistir a un monólogo de dos horas cuya historia no brilla por su simpleza, ni por su intención de ser un pasatiempo. Desde la primera escena en la que vemos a Eva semidesnuda clamando a todo pulmón "Mi nombre es Eva Eisenberg. Se me ha olvidado llorar, pero sigo sintiendo dolor", sabemos que no estamos ante una obra de fácil digestión.  


Eva es un complejo personaje de los que dejará huella en la sala Lola Membrives del Teatro Lara. A lo largo del monólogo nos permitirá introducirnos en una mente que sufre a cada minuto que pasa y nos transmitirá todo lo contrario a la joie de vivre. La angustia, el estrés y el sufrimiento son los únicos sentimientos por los que Eva navega y si en alguna ocasión se vislumbra un atisbo de felicidad, ésta se disuelve tan rápido que apenas puede digerir el placer.

Dios contra Eva Eisenberg podría ser un perfecto thriller cuya protagonista es una mujer que desciende a los infiernos, aunque en esta historia, Eva ya se encuentra en un infierno desde el minuto uno y lo único que va a hacer es aferrarse más a él, incluso cuando quiere escapar de los recuerdos y cambiar de aires. 



Lo que detona la historia es algo tan sencillo como un vaso con dos cepillos de dientes. Un cepillo de dientes que para Eva significa una cárcel sin salida. A través de estos pequeños detalles nos adentraremos en una distopía mental, que conseguirá incomodarnos hasta el punto de querer que la obra acabe, para que así el sufrimiento del personaje tenga fin. 

Eva es el ejemplo perfecto de una persona que tiende a ser un imán para las desgracias y es por ello que está presente en algunos de los atentados más crueles que ha vivido el siglo XXI. Estas "casualidades" harán que reflexionemos acerca del mal y las consecuencias que pueden provocar en la inestabilidad de un ser humano.


En determinados momentos de la obra, Eva hace un uso de un humor negro exageradamente macabro, hasta un punto en el que a su lado, la filmografía de Alex de la Iglesia son comedias ligeras. Hubo parte del público que llegó a reírse con algún gag, pero a nivel personal, los destellos cómicos me produjeron más pesadumbre que risa. Incluso en obras como Pedro y el capitán he llegado a sonreír con algún ocurrencia de sus protagonistas, pero en mi caso la vida de Eva me pareció tan angustiosa que no fui capaz de esbozar una sonrisa.

Hay que tener mucho estómago y sangre fría para meterse dos horas en la piel de Eva Eisenberg, por lo que me parece admirable que Yolanda Vega sea capaz de someterse a ese proceso de autodestrucción a menos de dos metros de los espectadores. Su interpretación llega a ser tan convincente que consiguió, al menos en mi caso, "arrepentirme" de estar en el centro de la primera fila.



Hay que tener claro que ir a ver Dios contra Eva Eisenberg no es sinónimo de disfrute, lo que no quiere decir que no sea una gran introspección de uno de los mejores personajes que ha pasado por el Teatro Lara. Eso sí, al igual que para las medicaciones fuertes te recomiendan un protector de estómago, os recomiendo que combinéis a Eva con algún fármaco de tipo Burundanga




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Dios contra Eva Eisenberg:
Teatro Lara: calle Corredera Baja de San Pablo, 15 (Sala Lola Membrives)
Fechas: todos los lunes de octubre a las 19:15 horas
Entradas: desde 12€ por Atrápalo