martes, 13 de septiembre de 2016

Teatro: "Masked" en Teatros Luchana


El conflicto entre Israel y Palestina, uno de los más duraderos de los últimos tiempos, es el telón de fondo de esta impactante historia sobre lo que sufre una familia expuesta al horror de un conflicto bélico. Una historia contada desde el dolor de un pueblo que se resquebraja por unas hostilidades que la mayoría de ellos no llegan a comprender. Un texto directo y sin edulcorantes de ningún tipo nos sacude desde el primer minuto, hablando sin tapujos de los horrores de un conflicto que se remonta a mediados del siglo pasado. 




El autor israelí Ilan Hatsor es el creador de Masked, una pieza cargada de tensión pero que ante todo supone una interesante reflexión sobre lo cruel del conflicto que sacude la franja de Gaza y Cisjordania. Uno de los datos más interesantes es la nacionalidad del autor y cómo aborda las dificultades por las que pasa una familia de palestinos, por culpa del conflicto con Israel. Es realmente elogiable cómo el autor llega a plasmar de una manera tan sincera el sufrimiento de un pueblo al que su propio país ha vapuleado, evitando ser sensacionalista y narrando los hechos desde una visión cercana a los afectados, poniendo el dedo en la llaga de un conflicto que hace desangrarse a un país.



Cuando se habla de un conflicto tan actual y a la vez tan duradero como es éste, es difícil no tomar partido, no tener un posicionamiento ideológico para alguna de las dos causas, más aún si es tu país uno de los protagonistas. Hatsor escribió el texto en 1990, colocándose casi como un periodista que narra una situación de conflicto como reportero de guerra. La historia se sitúa en los comienzos de la Primera Intifada (1987-1993) y se desarrolla en un pueblo desolado por la ocupación israelí, por lo que debió ser un texto muy polémico, tanto por su contenido como por la "neutralidad" del mismo.
Desde su estreno en Israel hasta el día de hoy, la obra se ha representado en más de cien países del mundo. En 2007 llegó al Off-Broadway, donde fue un éxito total de crítica y público, lo que contribuyó a aumentar la fama del autor a nivel mundial. 
La joven directora Iria Márquez es la encargada de llevar a los teatros españoles esta cruda historia familiar. Esta va a ser la tercera vez que se pueda ver en Madrid, después de verse en El Sol de York en 2012 y en el Teatro Guindalera en 2013.



Masked (enmascarado) escapa del conflicto militar, aunque está presente en todo momento, para ahondar en los conflictos que viven tres hermanos que viven en un pueblo en el lado occidental de Cisjordania. En el momento del levantamiento de los habitantes de la franja de Gaza y Cisjordania contra los israelíes cada uno de los hermanos toma diferentes posturas y decisiones que marcarán sus vidas y el destino de la familia. El hermano mediano, Naim (interpretado por Antonio Lafuente) , se une desde el primer momento a la resistencia armada palestina y tiene que huir a las montañas. El hermano menor, Khalid (Carlos Jiménez Alfaro), aunque permanece en el pueblo viviendo, ha entrado en la organización de su hermano. Y por último el hermano mayor, Daoud (Pedro Santos) trabaja para los israelíes para poder mantener a su familia y darles un futuro mejor. 



Existen sospechas por parte de los jefes de la resistencia de que Daoud es un colaborador israelí, por lo que quieren interrogarle. Naim quiere saber la verdad de boca de su hermano mayor antes de que sean los jefes de la resistencia los que le obliguen a decir la verdad. Por todo ello acudirá a la carnicería donde trabaja su hermano Khalid, para poder reunirse con él allí antes de que esa misma noche sean sus jefes los que le encuentren. 
Toda la obra discurre en la carnicería durante el encuentro entre los tres hermanos, tan distantes en muchas cosas, pero anteponiendo sus lazos familiares por encima de todo. Desde el momento del encuentro todo son reproches entre Daoud y Naim, mentiras y medias verdades para no desvelar las cartas marcadas que tiene cada uno. Pero la búsqueda de la verdad hace que se vayan descubriendo cosas que hacen cada vez más difícil buscar una solución en la que todos puedan salir bien parados.





Los tres actores se dejan la piel a la hora de interpretar a estos tres personajes que, cada uno con sus peculiaridades, son muy viscerales. El menor, Khalid,  es el que menos carga tiene en la historia y por ello pasa muchos momentos de la obra como mero espectador, un asustado personaje que se ve sorprendido por todas las cosas de las que se va enterando. El papel de Naim, el hermano revolucionario, es un papel de una intensidad interpretativa muy alta, un manojo de nervios y de conflictos internos que hacen que se desboque por momentos. El momento inicial cuando se lava las manos es el barreño de agua es muy significativo de un personaje nervioso, alterado y a la vez asustado. Por último el papel de Daoud es un caramelo para un actor, por la cantidad de aristas y giros que da a lo largo de la obra. Los momentos de peleas dialécticas entre Naim y Daoud están a un nivel interpretativo soberbio, lo que le da un plus a la obra, cargada de intensidad por lo duro de la trama.




La función está perfectamente dirigida por Iria Márquez, midiendo los tiempos en cada momento y sabiendo los precisos instantes en que la obra debe subir y bajar de revoluciones, algo muy difícil de conseguir con un texto tan intenso. La directora, con la colaboración de Ángel Márquez, son los encargados de una escenografía austera, en la que no existe ningún elemento superfluo, pero lo poco que hay está cargado de simbolismo. Unos trapos rojos sobre las cabezas de los personajes, simbolizando los trozos de carne, una mesa donde afilar los cuchillos, una palangana con agua y un par de cubos son los elementos necesarios para que la escena quede estructurada pero el espectador centre toda su atención en el texto y las grandes interpretaciones. 
También habría que destacar los sonidos que nos transportan a Oriente Medio, a cargo de Víctor Abad, y la inquietante iluminación de Sergio Balsera, que transmite una sensación claustrobófica que acrecenta el suspense de la historia.





El autor consigue que Masked no sea una obra política, sino una historia de miedos, de falta de libertades, de cómo se actúa ante situaciones extremas. Colocar el conflicto bélico como telón de fondo nos ayuda a ponernos en la piel de los personajes con más facilidad, pero la intención del texto es hablar de supervivencia, de la dificultad de mantenerse unidos ante un conflicto, en este caso militar, ante el que cada uno actúa de una manera muy distinta. 
Toda esta serie de temas sobre la naturaleza del ser humano se plantean a modo de obra de suspense, con múltiples saltos en la historia, lo que hace al espectador estar alerta en todo momento. La tensión que se transmite en cada escena lleva al asistente a ser partícipe de lo que ocurre, ya que no pasa ni se dice nada que no tenga una gran relevancia en el contenido global de la historia.
El mayor acierto del autor es plantear a los personajes como opciones vitales que todos podríamos entender como viables: uno decide luchar, otro mantenerse en el pueblo y el tercero trabajar para el que más le pague para poder mantener a la familia. Y eso es lo realmente trascendente, los estragos que hace una guerra de este tipo en un pequeño pueblo en el que nadie entiende lo que pasa. En un momento en el que hay que tomar decisiones rápidas, cada uno elige lo mejor para si, sin pensar mucho en las consecuencias, aunque siempre se mire para atrás para ver lo que has dejado.




La pasada temporada ya pudimos asistir en las Naves de Matadero a otra obra que trataba este conflicto, Tierra de fuego dirigida por Claudio Tolcachir, que también nos dejaba entrever lo duro de estos conflictos, en los que la gente corriente es siempre la que peor lo pasa. Algo tienen en común ambas piezas, y es el dejarnos contemplar la cantidad de inocentes a los que este tipo de conflictos armados destroza la vida. 
El autor se centra en representar la cárcel que supone una contienda, cómo los personajes están atrapados pese a ser libres, desde el revolucionario, que aunque está en las montañas está escondido sin poder salir, hasta el hermano mayor, que pese a trabajar en Israel, no deja de ser para ellos una simple mano de obra prescindible. 
Los conflictos bélicos están repletos de vidas destrozadas, de ilusiones rotas, de personas que no entienden nada pero que de repente han tenido que escapar de sus casas para poder sobrevivir. La vida más allá de las víctimas, queda aniquilada para mucha gente que por vivir en un determinado lugar se ve abocado a tener que huir, luchar o vender su alma al diablo para subsistir.

 
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Masked
Teatro: Luchana
Dirección: Calle Luchana 38
Fechas: Sábados a las 19:45, Domingos a las 19:00. Del 3 de Septiembre al 30 de Octubre.
Entradas: Desde 14€ en teatrosluchanaatrapalotaquilla.comticketsnetqhaceshoy