martes, 14 de junio de 2016

Teatro: "Castigo ejemplar, yeah" en Teatros Luchana



Aviso importante: si alguna vez en vuestra vida os habéis planteado ser padres o tenéis en la actualidad alguna criatura a vuestro cargo, no vayáis por nada del mundo a ver Castigo ejemplar, yeah porque le quitarían las ganas de ser padre hasta a Julio Iglesias.

La obra comienza con una noche en la que un matrimonio decide entrar en el despacho del director del internado donde estudia su hijo. El objetivo de la pareja es eliminar una prueba que demuestra el mal comportamiento de su hijo, la cual podría ser clave para su expulsión. Los padres están dispuestos a hacer cualquier tipo de cosa con tal de "defender" a su hijo. 



Si hay algo positivo a destacar de Castigo ejemplar, yeah es que sorprende al espectador cada dos minutos. Recibimos muchísima información de los protagonistas continuamente y nuestra imagen de ellos está en continuo cambio. Por un momento, pensamos que estamos ante unos padres ejemplares, pero después pasamos a ver en ellos unos monstruos de los que a posteriori no sentiremos nada más que lástima.

La historia cuenta con una buena premisa y el texto de Íñigo Guardamino no hace otra cosa que explotar esta de manera inteligente, llevando la trama por caminos que nunca pensaríamos. Al principio estaba un poco desubicado porque no sabía hacia dónde se dirigía la historia, pero cuando llevaba un cuarto de hora me di cuenta que lo mejor que podía hacer era no pensar en el desenlace de la trama y simplemente disfrutar.



Los personajes están en una continua montaña rusa de emociones y consiguen ser amados, odiados y temidos a partes iguales. Comienzan buscando la prueba que incrimina a su hijo, pero a medida que avanza la historia te das cuenta que el hijo es un pretexto con el que pretenden resolver todos sus problemas personales.

El análisis que hace Guardamino de los padres que delegan la educación de sus hijos en otra institución es escalofriante. Por una parte tenemos la actitud del padre que opina que el aula es la selva y los más débiles merecen ser devorados. En cambio, la madre tiembla de pensar lo que podrían llegar a hacerle a su hijo si este no consigue imponerse. Es en este contraste entre modelos de pensamiento donde radica el conflicto más interesante de la obra.



Castigo ejemplar, yeah también es una crítica a la educación privada y a ese modelo educativo que enseña a través del castigo. Los padres aprueban ese sistema, pero a la vez, son conscientes de la inutilidad que están llevando a cabo. Creen que pagar cierta cantidad de dinero hará que su hijo tenga un futuro prometedor y les da igual vivir en la miseria con tal de conseguirlo. Esta situación nos remite a un pasado en el que la frase que resumía la forma de enseñar era: la letra con sangre entra.

Sin embargo, en el despacho del director del internado los protagonistas van a hacer una serie de confesiones que demostrarán que, a pesar de sus esfuerzos, no son los padres modélicos que querían ser. 



Agradezco a Iñigo Guardamino y a su fantástica pareja actoral, Natalia Díaz y Rodrigo Sáenz de Heredia, que se hayan dejado llevar y hayan hecho una comedia negra tan delirante como surrealista. El único defecto que podría ponerle es que a veces daba la sensación de que se intentaba condensar demasiada información en poco tiempo, pero aún así los diálogos son buenísimos y hay escenas muy memorables como la que los padres imitan a la directiva del internado. 

Castigo ejemplar, yeah nos demuestra a través del humor que hay algo que no se está haciendo bien con el tema de la educación en el momento en que los padres consideran que la verdadera educación la otorga el dinero.




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Castigo ejemplar, yeah
Teatros Luchana: Calle de Luchana, 38
Fechas: 11, 18 y 25 de junio
Entradas: desde 12€ por Atrápalo