jueves, 26 de mayo de 2016

Teatro: "La Rosa Tatuada" con Aitana Sanchez Gijón.


Carmen Portaceli adapta y dirige esta gran obra de uno de los grandes del siglo pasado, Tennesse Williams. Una Aitana Sánchez-Gijón en estado de gracia (premio Max 2016 por Medea) da vida a Serafina Delle Rose, una emigrante siciliana en Estados Unidos que ve truncada su felicidad con la muerte de su marido en un accidente. Esto le hace encerrarse en si misma y darle la espalda a todo lo que le rodea, incluida su hija Rosa(Alba Flores). Su vida se ve reducida a su casa, en la que se esconde del mundo, hasta que una serie de acontecimientos le harán replantearse qué está haciendo con su vida.






La vida en un pequeño pueblo de Nueva Orleans es idílica para la costurera Serafina Delle Rose junto a su marido camionero y su hija Rosa. Pero todo esto se ve truncado por el accidente mortal que sufre su marido. Este trágico suceso convierte la vida de Serafina en un infierno, y su casa en una cárcel que le impide vivir. La magistral Aitana Sánchez-Gijón se transforma en una italiana pasional y fiel a las tradiciones de su tierra, por momentos estamos viendo a Sophia Loren o Silvana Magnano con todos los rasgos interpretativos que marcaron el cine transalpino de los 70. La obra gira en torno a este personaje que no quiere evolucionar y prefiere seguir anclada en el instante previo al accidente que cambió toda su vida, arrastrando con ella a su hija.


"Quiero hacer una plegaria por todos los corazones que viven encerrados en jaulas" es la frase de Williams que podría servir para explicar el destino de esta historia. La vida continúa alrededor de Serafina, pero ella es incapaz de quitarse de encima la pesada losa que arrastra y con ella van hundiéndose todas las personas que le rodean. Deja de ser una respetada costurera para convertirse en el hazmerreír de un pueblo que no comprende su necesidad a seguir siendo fiel a su marido muerto, al que no todos ven como lo veía ella. 


Su hija, harta ya de las locuras de su madre, quiere cambiar su vida y no quedarse encerrada en esa casa que no le deja respirar. El papel interpretado por Alba Flores(que se ha ganado con creces el dejar de ser "la hija de" para ser valorada por sus papeles en teatro) tiene un continuo duelo consigo misma al enfrentarse a su madre a la que quiere ayudar pero no dejando su vida de lado. La noche de su baile de graduación no puede más y aparece en casa con un chico. La escena en la que se presentan los dos personajes se convierte en uno de los momentos más surrealistas de la obra, un momento clave que mezcla el humor con la descarnada locura de la madre.


La historia nos lleva al lado más oscuro y sórdido del alma humana, a la obsesión por el marido muerto, a la lucha por unas creencias, a la sobre protección de los seres queridos. La obra se convierte poco a poco en una encrucijada que la propia protagonista teje para aislarse de un mundo que le es hostil. Todo a su alrededor parece querer que se hunda más y más, echando tierra sobre un pasado mucho más turbio de lo que ella conocía. Y cuando todo parece perdido para Serafina, un hecho casual lo cambia todo.


La aparición de Álvaro Mangiacavallo (Roberto Enríquez magistral en todo momento) por casualidad en la casa da un cambio total a la vida Serafina y por consiguiente al desarrollo de toda la obra. Un punto de inflexión que se convierte en un duelo interpretativo entre dos actores que se ven en sus papeles como en un traje hecho a medida. La historia adquiere un tono menos sombrío a la vez que la propia protagonista se va despojando de sus miedos y sus demonios. La evolución del personaje principal es un torbellino de sentimientos a flor de piel que va mutando con el ritmo de la obra. En esta "segunda parte" todo adquiere un cariz mucho más terso, más dulce, que lejos de desembocar en un final tranquilo nos deja una traca final acorde con la intensidad de toda la narración.

Una historia desgarradora de principio a fin, en la que los personajes se van transformando en busca de una escapatoria para sus angustiosas vidas. Y en este juego de personajes interviene de forma magistral el decorado, descomponiéndose al mismo ritmo que su protagonista. El juego escénico que plantea la autora hace de la casa un personaje más, que sufre y se comprime, se dilata y nos engulle para hacernos personajes del montaje.


Una historia al puro estilo Tennesse Williams, con personajes desolados por la vida, que no saben lo que quieren o qué hacer para conseguirlo. Una trama que te encoje el alma, porque llega a tocar temas y situaciones que todos queremos evitar. La vida de personas normales que sufren como puede ocurrirle a cualquiera de nosotros, pero contada con la elegancia y la crudeza que sólo unos pocos pueden transmitir. Teatro en estado puro, la vida contada a la manera Williams.


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La Rosa tatuada
Teatro:  María Guerrero
Calle: Tamayo y Baus 4
Fecha: de Martes a Sábado a las 20:30 y los Domingos a las 19:30
Entradas: De 4€(visibilidad reducida) a 12€ los Martes, Miércoles y Jueves. Viernes, Sábado y Domingo de 4€ a 24€. Entradas a la venta por Entradasinaem.





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