sábado, 14 de mayo de 2016

Teatro: "El Jurado" en las Naves del Matadero.


Un jurado en una habitación debe deliberar sobre la culpabilidad de un político en una supuesta trama de corrupción y cohecho. Un tema de rabiosa actualidad como la corrupción política y los entresijos que salpican a la sociedad es el punto de partida de esta obra escrita por Luis Felipe  Blanco Vilches y dirigida por el genial Andrés Lima. En palabras del director "por su actualidad y universalidad" la obra es un dulce para cualquier director, más para una persona tan comprometida como Lima.


El jurado comienza con una escena aparentemente clara, nueve personas deben decidir sobre la culpabilidad de un político acusado de corrupción. Pero ese punto de partida en el que todo parece muy evidente se va torciendo según avanza la obra.




Una similitud evidente con la película "12 hombres sin piedad" sirve para situar al espectador, aunque el desarrollo de la obra dista mucho de la obra de Sidney Lumet. Continuos guiños a la película nos mantiene la referencia siempre presente (el calor intenso, el bochorno, el chaparrón a media tarde), aunque Lima consigue una obra redonda y alejada del juicio de Lumet.

Un elenco encabezado por actores muy populares como Pepón Nieto, Isabel Ordaz, Canco Martínez Victor Clavijo o Usun Yoon hace a la obra atractiva para gente menos habitual al teatro, un gancho que lejos de perjudicar ayuda al desarrollo de sus personajes, especialmente en el caso de Ordaz y Martínez, muy cercanos en sus papeles a los que interpretaron en "Aquí no hay quien viva" y "Aida". Caso aparte es el de Pepón Nieto, muy alejado de los papeles de bonachón que suele hacer. El resto del reparto, menos conocido para el gran público, son actores de larga trayectoria en cine y teatro.




Por si todo esto no fuese suficiente para hacer un cóctel explosivo, el autor hace de la necesidad virtud y convierte la escenografía, aparentemente sencilla, en un elemento más de la obra. Nunca una mesa y unas luces dieron tanto juego escénico y se hicieron tan partícipes de la obra. La maestría de Lima a la hora de crear distintas atmósferas dentro de un mismo espacio hacen el resto.

La obra nos presenta un collage de la sociedad actual, en la que cada uno de los personajes tienen rasgos ocultos. Un ama de casa, un empresario, un profesor, un parado, un adolescente que pasa de todo, una "extranjera"(la oriental nacida en España) o una joven comprometida socialmente, hacen del elenco una bomba de relojería que no tarda en estallar.


El hilo conductor del juicio nos va desvelando los pormenores de la vida de cada uno de los personajes, sus miedos y dudas vitales, lo que les hace ir cambiando sus posturas a lo largo de la obra. Una maravillosa manera de hacer un esquema de lo que es la sociedad actual, de una apariencia cordial pero llena de miedos y traumas. Las luchas sociales, la política, el fútbol, la crisis y hasta la xenofobia, todo tiene hueco en esta lucha de hora y media de personajes desesperados.

La historia de este político al que aparentemente todos quieren culpar, acaba por ser un tema casi secundario cuando empiezan a aflorar las personalidades de cada uno de los miembros de este pintoresco jurado. Una obra que va subiendo en intensidad y que con cada vuelta de tuerca hace que nos planteemos muchas cosas. ¿Es justa la justicia? ¿Es capaz el pueblo "ignorante" de ser el que dicta justicia? ¿Somos realmente honestos con nosotros mismos? Una espiral que se va retorciendo cada minuto para dejarnos desnudos frente a la realidad de nuestra sociedad.


El director consigue que la obra sea muy activa, vertiginosa por momentos, para llevarnos a los difíciles terrenos de los sentimientos y los miedos. Una historia que engloba muchas historias, una realidad que no es ninguna y lo son todas. La realidad nos golpea con fuerza el estómago y nos va dando golpes directos durante toda la obra, hasta dejarnos KO.

Los actores mantienen verdaderos duelos interpretativos en los que no hay vencedores ni vencidos.
La mezcla resulta explosiva: Eduardo Velasco se erige como director del barco (aunque no tarda el naufragar), Pepón Nieto siembra las dudas desde el primer momento (no quieren hacer paralelismos con el papel de Henri Fonda en la película), Isabel Ordaz es la madre del grupo, Canco Rodriguez el broncas, Clavijo el empresario pijo que ve en el político un enemigo para su trabajo, Josean Bengoechea es la pausa que va dudando cada vez más, Usun Yoon pone el toque desenfadado, mientras Cuca Escribano está al borde del ataque de nervios y Luz Valdenebro es la abanderada del pueblo llano. ¿Hay que decir algo más para que den ganas de ir a verla?


En definitiva, una obra redonda que ha obtenido el éxito de la crítica y del público. Ahora nos deja para emprender su marcha por este singular país, pero esperemos que pronto podamos disfrutarla, y si es en las naves del Matadero mucho mejor.

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El Jurado
Matadero de Madrid: Plaza de Legazpi, 8. Madrid 
De martes a sábados a las 20:00 y domingos a las 19:00 (hasta el domingo 15 de Mayo) 
Entradas: desde 18,50€ (web del teatro español)






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