lunes, 23 de mayo de 2016

Teatro: "Big Boy" en el Teatro Lara



Si metieses en una coctelera un litro de amistad inquebrantable, un guante de boxeo, una esencia de Primera Guerra Mundial y una pequeña dosis de migración tendríamos el apetecible cóctel Big Boy. Para todos aquellos que quieran saber cómo asistimos a la preparación de esta animosa bebida no tienen más que seguir leyendo, aunque advertimos que no se trata de un cóctel para todo el mundo debido al amargor de sus sabores.

Big Boy sigue las andanzas de los jóvenes irlandeses, Michael Smith y Jimmy Olsen, en un periodo convulso como es la Primera Guerra Mundial, para la que ambos son llamados a filas. Cuando el conflicto asola el país Jimmy decide emigrar al Nuevo Mundo e iniciarse en el mundo del boxeo.



Lo que hace esta obra diferente a las demás es el colosal reto interpretativo que aceptan sus dos protagonistas al interpretar múltiples personajes —no exagero si os digo que cada uno llegaba a encarnar más de 30 personajes. Además en algunas ocasiones, se sucedían con tal rapidez los cambios de un personaje a otro, que daba la sensación de ser una coreografía perfectamente estudiada. Big Boy es interpretación actoral, pero inesperadamente, también me encontré con un espectáculo de danza.

La obra también se nutre del cine y traslada al Off del Lara algunos recursos tan propios del séptimo arte como la cámara lenta

Big Boy es una ambiciosa obra que requiere un espectador activo, ya que os vais a encontrar con una escenografía excesivamente sobria, sobre todo teniendo en cuenta que los protagonistas van por una gran cantidad de escenarios, desde Irlanda hasta Estados Unidos. Es inteligente haber apostado por reflejar los dos continentes acústicamente, ya que si hubieran tenido que recurrir a tanto escenario habría sido una obra de alto presupuesto.




Los efectos de sonido y la música son el acompañamiento perfecto de José Luis Montiel Chaves y Mario Ruz Martínez—autores del texto junto al director David Roldán Espejo— que gracias a la imaginación consiguen introducirnos en los comienzos del siglo XX.

Personalmente, aún disfrutando de la capacidad de los actores de meterse en la piel de varios personajes por minuto, el hecho de que adoptasen constantemente diferentes roles me sacaba de la obra. 

Se trata de una historia bien contada, pero para mi gusto requería algo más de duración, ya que una hora es tiempo insuficiente para poder ahondar en los personajes. Todo se sucede a un ritmo de vértigo y aunque los actores se dejan la piel, a veces no te da tiempo a digerir la trama.




Disfrutarán Big Boy todos aquellos que quieran ver una interpretación mayúscula y hayan disfrutado viendo películas de temática similar como Un horizonte muy lejano o la serie Boardwalk Empire. Además, nunca están de más historias que nos obliguen a recordar lo que supone emigrar a un mundo desconocido.



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Big Boy

Calle: Corredera Baja de San Pablo, 15
Fecha: todos los jueves hasta el 30 de junio
Entradas: desde 7€ por Atrápalo