lunes, 21 de marzo de 2016

Teatro: "Vecinos" en La Puerta Estrecha



Si vuestros vecinos asquerosamente ricos decidieran hacer un viaje a la Riviera Maya y os pidieran que alimentaseis al gato y les subierais y bajarais las persianas todos los días, ¿les haríais el favor? Probablemente vosotros lo tendríais claro y no dudaríais en seguir los mandamientos del buen vecino. Sin embargo, ese no es el caso de los protagonistas de Vecinos, una pareja desgraciada de clase media que encuentra en esta casa una oportunidad para dar rienda suelta a sus deseos más ocultos.

Si tenéis cierta aprensión a esas mansiones góticas repletas de muñecas de porcelana con ojos rotos La Puerta Estrecha os quitará el sueño de un mes. Exceptuando algún pasaje del terror y el Museo de Cera de Madrid, nunca en mi vida he visto un lugar tan tétrico con cosas tan variopintas como un caballito de madera agrietada o una columna de sujetadores del siglo pasado. Desde luego que indiferente no te deja esta sala que apuesta por un teatro alternativo, al que cada vez se suman más espacios como El Burdel a Escena o La Nao 8.



Si hace poco veíamos una obra que reflexionaba sobre las vicisitudes de los millenials desde el punto de vista de un grupo de amigos -Nosotros no nos mataremos con pistolas-, en Vecinos vamos a ver las consecuencias funestas de la crisis reflejadas en una pareja compuesta por Silvia y Jerónimo. Ambos odian a sus vecinos y detestan cada vez que ellos hacen alarde del esplendor de su cuenta bancaria, pero lo peor de todo, es que ellos matarían por ser como ellos.

En Vecinos hay una crítica a la sociedad del consumo, de la cual los protagonistas reniegan a pesar de ser tan partícipes como sus propios vecinos. Es probable que cuando la veáis os sintáis identificados con esta pareja y su forma de agarrarse a lo material para conseguir ese supuesto estado de felicidad.



Es meritorio que dos actores, Paula Grueso y Alejandro Butrón, carguen sobre sus espaldas con todo el peso del texto a una distancia del público que solo suele verse en microteatro. 

Es un acierto la forma que tiene el texto de criticar esa utopía construida en falsas ideas sobre la felicidad, especialmente a través del autor motivador que lee Silvia. Este nos remite a esa filosofía paulocoelhiana que afirma que cuando quieres algo de verdad "el universo entero conspira". No obstante, nuestros adorables vecinos por mucho que quieran un cambio a mejor en sus vidas, el universo se ríe de ellos en su cara.



En líneas generales, me dio la impresión de que Vecinos partía de una idea muy potente, pero se podía haber llegado a exprimir mejor. Hay una buena base con momentos muy acertados, pero a veces sentía que el texto pedía ir un poco más lejos y arriesgarse más. De hecho, no es hasta el final con una escena bastante surrealista cuando de verdad la obra pone todas sus cartas sobre la mesa. Eché en falta la locura de esa genial escena de personajes desatados un poco antes, ya que el 90% de la obra me pareció que estaban demasiado contenidos. En ocasiones era demasiado convencional y no se hacía uso de un humor negro llevado al extremo, que hubiera encajado muy bien con el tono general.




Sin más, voy a revisionar toda la filmografía de terror que tengo en casa, henchirme de valor y así en un futuro próximo ser capaz de entrar con valor en La Puerta Estrecha y poder disfrutar de una cartelera teatral que apuesta por la cercanía con el espectador.


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Vecinos

La Puerta Estrecha: Calle del Amparo, 94
Fechas: 25 de marzo a las 21h y todos los jueves de abril (7, 14, 21 y 28) a las 20:30h
Entradas: desde 10€ en Entradium 



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