sábado, 19 de marzo de 2016

"No hay mejor defensa que un buen tinte" traslada Cortacabeza al Teatro Lara





Un spin-off de una de las obras que más he disfrutado de la cartelera madrileña - Lavar, marcar y enterrar. Mario Alberto Díez repitiendo el papel de un peluquero particular y de nuevo, volvemos a la peluquería Cortacabeza. Con un precedente tan bueno, era difícil que me defraudase.

Nosotros ya estuvimos en la representación de No hay mejor defensa que un buen tinte en la propia peluquería Cortacabeza de la calle Pez y ahora hemos vuelto al Teatro Lara una mañana de domingo para poder volver a disfrutar del olor a laca y cadáver. 

A todo el mundo nos asusta la palabra spin-off, sobre todo si viene detrás de un éxito de público que va por su cuarta temporada, por lo que No hay mejor defensa que un buen tinte tenía un importante reto: ofrecer la misma calidad de su predecesora con un nuevo argumento, el mismo humor y cambiando a todos sus personajes, exceptuando a Fer. Es muy difícil (casi imposible) salir de ver un spin-off y no caer en la típica frase de "bueno, entretiene, pero no es tan buena como la otra". Sin embargo, No hay mejor defensa que un buen tinte no tiene nada que envidiar a su madre.




Con una premisa parecida a la anterior, la obra vuelve a tratar los mismos temas -muerte, pasado oscuro, homosexualidad- aderezados con humor negro a raudales

Mario Alberto Díez vuelve a darlo todo en el mismo papel de hombre incapaz de faltar a la verdad y es que su presencia, sigue siendo lo mejor de la obra. Si sus diálogos resultan graciosos, lo son todavía más las caras que pone. Tan solo le hacía falta una mirada para que todo el público estuviera llorando de la risa. 



Carmen Navarro también estuvo a la altura en su papel de mentirosa compulsiva junto a Fran Arráez, un peluquero canino cansado de que lo tachen de gay. Ambos con Mario Alberto forman un trío excelente actoral que consiguen que la obra no decaiga nunca. Si a eso le sumas que hay algún numerito musical por el camino, mejor aún.

La escenografía logra introducirte de lleno en la peluquería y tanto el sonido, como el uso de los espacios que no se ven, están usados bastante bien. 




Si con Lavar, marcar y enterrar ya me llamó la atención el director y dramaturgo Juanma Pina, con esta obra me declaro fan absoluto de este Almódovar malasañero (imagino que tiene que estar hasta las narices un poco cansado de las comparaciones). Su forma de dialogar a los personajes y de dirigir a los actores es increíble. Me gustaría ver lo que podría hacer en otro registro, pero a su vez me daría pena que abandonase este humor negro que maneja de maravilla.

Para mi gusto No hay mejor defensa que un buen tinte podría ser perfecta si no fuera porque el final no termina de ser redondo y me pareció algo apresurado.




Madrileños, gatos y adoptivos, tenéis que "madrugar" (porque despertarte antes de las 14h un fin de semana se considera madrugar) e ir al Teatro Lara los sábados y domingos de marzo, abril y mayo, para ver esta simpática comedia que os hará olvidaros de todo lo que hay fuera. Eso sí, por favor, que nadie diga que un spin-off es una forma de sacar dinero por un éxito anterior. Básicamente porque ya lo dicen en la obra.

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No hay mejor defensa que un buen tinte:

Teatro Lara: Corredera Baja de San Pablo, 15 (Off del Teatro Lara)
Fechas: sábados y domingo a las 13:15h (del 27 de marzo al 9 de mayo)
Entradas: desde 12€ por Atrápalo