domingo, 14 de febrero de 2016

Teatro: "Sufrida Calo" posee a Elena Lombao.

Para quien no conozca a Elena Lombao le diré que es una de las integrantes de la Compañía Teatral "Las Grotesque", soy una absoluta fan suya desde que las vi con su trabajo "Sin Balas" me quedé totalmente prendididita. A ver si volvieran a poner ese espectáculo en cartel, me encantaría volver a verlo. Os iba a gustar muuucho.


Elena Lombao esta vez se ha embarcado en este proyecto con la colaboración de Borja Echevarría para su texto y dirección. 

"Sufrida Calo" es un monólogo de humor de una muchachita gallega que desde siempre ha tenido un vacío en el pecho y ha llegado el momento de descubrir porqué. 

Sufrida es un personaje muy tierno, no sólo porque el acento gallego me lo parezca, es que ella en sí misma es monísima, dulce y fuerte a la vez. Sufrió mucho de niña por ser diferente a los demás y eso en lugar de hacerla empequeñecer, fue lo que la hizo fuerte, aunque en muchos momentos no fuese feliz y el corazón le doliera tanto que se le quedase ese vacío que tiene.


El espectáculo incluye música, sí, Sufrida canta, y canta por rancheras, que mira que no soy yo muy de este estilo musical, pero me encantaron, las letras son geniales y Sufrida les da un toque sensacional.


Estoy segura que con algo de lo que cuenta Sufrida os identificaréis porque habla de los sentimientos básicos del ser humano, y aunque a veces la cosa se ponga un poco triste, nunca llega a ser dramático y os acabaréis riendo.



Ahí está el quid de la cuestión, en cómo nos tomamos las cosas las personas, nos las podemos tomar: bien, mal o regular. Los que son mas felices son los que se las toman bien y le quitan hierro al asunto. Sufrida es un ejemplo de ello.


El trabajo que hace Elena Lombao en la obra es enorme. Durante algo más de 60 minutos no para ni un segundo, hace varios personajes, corre, canta, declama, toca la guitarra. Debe perder por lo menos un par de kilos por función. Y aunque sólo tengamos una actriz, pero varios personajes, no os vais a perder, queda bastante claro cuando es uno y cuando otro, sólo por la actitud corporal de Elena lo sabréis.


Llegué a ver a una niña, sí, vi a Sufrida de pequeña, cuando sus compañeros del cole se metían con ella y era el blanco de todas las burlas. Vi a Sufrida de mayor, convertida en una adulta llena de completos. Y vi a Sufrida superada, convertida en la persona que realmente quiere ser. ¡Un gran trabajo actoral!

Una de las reflexiones que más me gustaron de "Sufrida Calo", porque como en toda obra teatral, yo siempre acabo encontrando una moraleja, reflexión, llamadlo como queráis, pero yo acabo siempre, siempre pensando y dandome cuenta de algo, no sé porqué, es la del corazón grande bueno o corazón grande malo.


Yo creo que soy un corazón grande bueno, pero a veces me gustaría ser un corazón grande malo, de hecho, a veces cuando he estado cerca de corazones grandes malos, he estado a punto de convertirme en uno, igual que Sufrida, ¿vosotros qué tipo de corazón sois?

Fotografías: Miriam Estévez.
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Sufrida Calo
Teatro Lara (Sala OFF): Corredera Baja de San Pablo, 15. Madrid.
Miércoles de febrero y marzo a las 20:15 (Año 2016)
Entradas: Desde 12 euros (por Atrápalo)

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