miércoles, 24 de febrero de 2016

Teatro: "Nosotros no nos mataremos con pistolas" en el Teatro Lara



No entré al Teatro Lara muy convencido sobre lo que iba a ver. Por lo poco que había oído del argumento, me esperaba una obra pedante de esas en las que a los personajes les encanta soltar parrafadas pseudo-profundas sobre el paso del tiempo. Además, motivado por la curiosidad, vi un teaser en el que lo único que aparecía eran cinco amigos dando brincos a cámara lenta con la canción Fiesta de Raffaella Carrá de fondo. Y por si fuera poco, en alguna sinopsis había leído la palabra "existencialista". Todo eran malos presagios. 

Pero como todo en la vida, cuanto menos te esperas, mayor es la recompensa; no sólo resultó la obra no ser un bodrio, sino que salí encantado del teatro y me faltó tiempo para recomendársela por whatsapp a todos mis amigos teatreros. Es más, Nosotros no nos mataremos con las pistolas es de ese 10% de obras que volvería a ver encantado y que me gustaría ver algún día en la gran pantalla. 





Nosotros no nos mataremos con pistolas es una historia estructurada de forma muy inteligente en cinco partes que se corresponden con las distintas horas del 16 de julio, día de la Virgen del Carmen. Es el día en el que cinco amigos se han reunido después de cinco años sin verse en su pueblo. Como es de esperar, lo que es un encuentro amistoso se convierte en algo distinto cuando estalla una verdad estremecedora.

Víctor Sánchez Rodríguez me ha parecido un buen director y mucho mejor dramaturgo. La estructuración de la obra es muy acertada; los diálogos manejan la tensión in crescendo a la perfección y todo pasa cuando tiene que pasar. Después de ver la obra leí una noticia en la que se contaba el dramático suceso que vivió el director-dramaturgo y que le inspiró para crear la obra. Me parece admirable que alguien ponga tanto de sí mismo en un trabajo y lo comparta con un público.





Los personajes están tan bien construidos que te crees todo lo que sueltan por la boca. Todos muestran una gran evolución (o más bien involución) a lo largo de la obra. Cada uno de ellos ejemplifica a uno esos jóvenes de la Generación Y (también conocidos como millenials) que todavía arrastran las devastadoras consecuencias de la crisis: desde el que tuvo que emigrar en busca de un trabajo mejor y se volvió con las manos vacías hasta el artista que tuvo que renunciar a sus sueños porque estos no le daban de comer.

El drama y la comedia están muy equilibrados, sin caer en la lágrima fácil. Es un logro que la obra toque una temática no excesivamente novedosa (reunión de amigos del pasado en la que se sacan los trapos sucios) y aún yendo a los lugares comunes que van todo este tipo de historias, consigue impactar. Por ejemplo, hace poco vi el film Reencuentro de amigos, que trata una historia bastante parecida y sin ser esta una mala película, me pareció muy olvidable y mucho menos destacable que Nosotros no nos mataremos con pistolas.




Si hubo una escena que se me quedó clavada en la retina, esa fue la del momento en el que pasa la procesión junto a la casa y todos los personajes pierden el control. Quizá era una de las escenas más prescindibles, pero aún así me pareció una forma perfecta de hacer que todos los sentimientos acumulados estallasen sin necesidad de diálogo.

Todos los actores dieron la talla y tanto Toni Agustí (uno de los dos actores que interpreta a Miguel) como Silvia Valero bordaron sus papeles, haciendo que cada vez que ellos estaban en escena la obra tenía más fuerza.





Si por algo la obra no es redonda, es porque tanto el título como la duración fallan en lo mismo: la longitud. Es cierto que la obra no decae porque tiene un ritmo bastante bueno, pero aún así hay momentos que están muy estirados y se podían haber cortado. La última de las partes la considero necesaria, pero creo que se alarga demasiado para lo que quiere contar.






Al igual que no desistí en mi tarea de recomendársela a cada uno de mis amigos, no cesaré hasta haberos convencido a todos de que Nosotros no nos mataremos con pistolas es una de las mejores obras que podéis ver en Madrid. Además, teniendo en cuenta que la vida no ha tratado muy bien a estos infelices, por lo menos tú deberías dar una oportunidad a la Generación del Milenio.




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Nosotros no nos mataremos con pistolas

Calle: Corredera Baja de San Pablo, 15
Fecha: lunes a las 20h y martes y miércoles a las 22h
Entradas: desde 12€ por Atrápalo