viernes, 22 de enero de 2016

Teatro: "Descubriendo a Eva" en el Teatro Victoria




¿Qué pensaría el señor guionista y director de Eva al desnudo Joseph L. Mankiewicz si un buen día decidiese despertar de su sueño eterno y viera esta obra?  Podría darle un infarto de pensar que una de sus obras maestras está siendo representada en un pequeño teatro de Malasaña, o bien se levantaría al final de la representación para dar un enérgico aplauso. De lo que no tenemos duda es que al igual que obras como El mercader de Venecia y La soga se siguen representando décadas más tarde sin perder la esencia,  Eva al desnudo ha alcanzado esa categoría de clásico inmortal.
A nivel argumental, son pocas las diferencias entre el clásico del cine y la adaptación teatral. La historia comienza con una entrega de premios en la que Eva se lleva al galardón a la mejor actriz teatral y a partir de ahí damos un salto temporal al pasado para conocer en profundidad a Eva y todo su entorno. Es un acierto que la obra haya conservado la misma estructura dramática, ya que no hay forma más potente que esta de presentar el conflicto de la historia.
El cartel de la obra con el toque Saul Bass ya me transmitía buenas vibraciones antes de sentarme a ver la obra. Siendo honesto, reconozco que Descubriendo a Eva ya tenía mucho ganado por el mero hecho de adaptar una de mis películas favoritas de la historia del cine. Sin embargo, le concedo todo el mérito actoral y el hecho de haber jugado muy bien sus cartas con el tema de la escenografía.
El Teatro Victoria es un pequeño espacio en lo que a escenario se refiere, por lo que han tomado la sabia decisión de ambientar la mayor parte de la obra en el camerino de la veterana actriz de teatro Margo, y aprovechar un pequeño escenario a otro nivel más bajo para el resto de momentos que no tenían cabida en el camerino.
Todo el reparto estuvo muy correcto en su papel, incluida la saxofonista con una aparición más breve que la de Alfred Hitchcock en sus propios films. El duelo actoral entre la leyenda de los escenarios contra la joven promesa también estuvo a la altura del espectáculo, aunque es una lástima que quizás las reducidas instalaciones del teatro no fueran las más adecuadas para representar esta obra.
Cuando salí del teatro me pregunté por qué había disfrutando tanto Descubriendo a Eva, sabiendo de principio a final con lo que me iba a encontrar. La respuesta es la misma que podría darme un niño que le pide a sus padres que les lea el mismo cuento noche tras noche: da igual que el principio y el final siempre vayan a ser los mismos, porque cuando el relato nos interesa de verdad el resto nos da igual. Al final Descubriendo a Eva nos atrapa por lo mismo que lo hizo el film: sus grandes personajes con un conflicto tan potente como es la irrupción de la novedad y el temor de una leyenda a ser sustituida. Es curioso cómo con esta misma premisa pueden salir historia tan dispares como Descubriendo a Eva o la película de animación Toy Story.
Mi más sincera enhorabuena para Hécuba Teatro, que ha conseguido dar unos siglos más de inmortalidad a esta historia de celos y ambiciones. Señor Mankiewicz, siga descansando plácidamente. Su adorada y calculadora Eva está en buenas manos.

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Descubriendo a Eva
Teatro Victoria: Calle del Pez, 17
Fechas: viernes de enero a las 20:00h
Entradas: 12€ por Atrápalo