miércoles, 25 de noviembre de 2015

Teatro: 'Praga' en La Nao 8

No seríamos más de diez personas los que estábamos en una sala asistiendo a la representación de una pieza que bien podría haber sido representada ante un público mayor. ¿Por qué éramos tan pocos?  Simplemente porque Praga es una de esas obras que requiere cercanía con el público y os aseguro que tener a los actores como si estuvieran en el salón de tu casa, contribuye muy positivamente.





Praga arranca con un sencillo comienzo en el que una pareja homosexual adulta formada por Jaime y Beni ultiman los preparativos de la cena, a la que va a asistir Susana, gran amiga de ambos. Lo que iba a ser una agradable cena veraniega en un piso de Madrid, acaba siendo una guerra verbal en la que todos tienen su particular punto de vista.




Los primeros minutos de la obra son claves para entender que el tema principal de Praga va a girar en torno al tempus fugit. Todos los personajes se encuentran en un momento clave de sus vidas en los que se empiezan a replantear su futuro: hijos, vida en pareja, formas de divertirse, etc. Todos empiezan la noche reafirmándose en la buena vida que tienen, pero a medida que las botellas de vino se vacían, los personajes abandonan sus caparazones y las verdades comienzan a aflorar.




Javier de Dios demuestra que no hacen falta grandes escenarios o un alto presupuesto para contar una historia que pueda llegar al público. Para ello se apoya en un buen texto, el cual se nota que está pulido y le ha dedicado tiempo, y una correcta dirección actoral. Estas comedias de salón son muy complicadas de llevar a cabo, especialmente porque al suceder toda la acción en un único escenario sin ningún corte te obliga a mantener al espectador atento en todo momento a base de largos diálogos. En este aspecto, Praga es un ejemplo de cómo crear buenos personajes y diálogos interesantes que hacen que la obra no decaiga en ningún momento.




Está muy bien tratado el tema de la homosexualidad, el cual es una excusa para comparar el antes y el después de esta pareja que ha tenido que luchar durante años por una vida añorada, que no termina de convencerles ahora que se han asentado en la comodidad. Sin embargo, la reflexión que hace la obra sobre el desgaste del amor se podría aplicar a cualquier pareja, que pasados los años, se sustenta en los recuerdos del pasado.




La paternidad, las expectativas truncadas y las malas decisiones en la vida son algunos de los muchos temas que explora Praga de la mano de tres actores con una naturalidad que nos hacen meternos en la piel del James Stewart voyeur de La ventana indiscreta. Se nota que hay complicidad entre ellos y no tienen que recurrir a la sobreactuación en ningún momento.

Si os gustan este tipo de obras en las que una simple cena se convierte en una bomba de relojería, os recomiendo que vayáis a ver El nombre, en el Teatro Cofidis Alcázar.




En general, Praga es una opción más que recomendable para invertir tu tiempo de fin de semana en una obra que quizá os deje indiferentes, a lo mejor simplemente os entretenga o bien os provoque un sudor frío de pensar que el tiempo pasa y no nos damos cuenta.







---------------------------------------------------------------------------------


Praga: 
La Nao 8: La Nao, 8
Fecha: viernes y sábados de noviembre y diciembre (hasta el 19) a las 22:30h
Entradas: 12€ por Atrápalo