viernes, 20 de noviembre de 2015

Teatro: "El Sepelio" en Teatro del Arte

Cuando entramos a El sepelio nos encontramos con un personaje que limpia con esmero sus zapatos y nos hace meternos de lleno en una obra que cuenta con la presentación acústica de la simpática Anabel Alonso. Nos basta con oír dos líneas de diálogo con las que arranca para saber que el humor negro va a estar presente en todo momento.

El sepelio nos cuenta la decisión de Zulema, que tras recibir la muerte de su amiga Peteca, decide que es el momento adecuado para organizar su funeral. A lo largo de la obra asistimos a un desayuno en el que Zulema hará todo lo necesario para conseguir algo por lo que está dispuesta a mentir a sus tres hijos.






Es famosa la frase de Alfred Hitchcock que decía: "Estoy seguro de que a cualquiera le gusta un buen crimen, siempre que no sea la víctima". Aunque el maestre del suspense se refiriese a otro tipo de registro cinematográfico, sus palabras se pueden aplicar perfectamente a la comedia, género hecho por y para reírnos de la desgracia ajena. El sepelio no se conforma con reírse de la miseria humana, sino que la pisotea en la cara y le escupe.

El sepelio tiene un ritmo bastante bueno debido al equilibrio entre cuatro personajes muy bien definidos: la madre coraje que ha criado a sus hijos en circunstancias adversas, el primogénito casado infeliz con un perfil bastante pardillo, el hijo mediano que se caracteriza por ser una persona tranquila, simpática y glotona, y el menor de la familia que es un pseudo-intelectual que se aprovecha de su madre por no dar un palo al agua.

La obra es lo que es gracias a su gran pilar: el personaje de Zulema. Al igual que la entrañable madre de Carmina o revienta manejaba a todos a su antojo, Zulema hace lo propio con sus hijos y los controla como si fueran marionetas. El problema surge cuando estos demuestran que tienen algo más que serrín en la cabeza.




Si de algo peca la obra es de chistes que se exprimen una y otra vez hasta llegar a un punto en el que pierden el fuelle de la risa, como las continuas burlas sobre la gordura. Aunque también es cierto que series como Aída y Siete vidas han tenido temporadas y temporadas haciendo chistes con las mismas cosas.

Es una obra bien construida desde el punto de vista del guión: entretiene, engancha, tiene sus giros inesperados, personajes interesantes y un broche final muy bueno. El problema es que hay una gran parte de la obra en la que a pesar de generar alguna carcajada no ocurre prácticamente nada y ese vacío se llena con un chiste tras otro.

Los actores están bien, aunque sobresalen la madre y el hijo mayor. Además es una obra actoralmente complicada, ya que el diálogo va a un ritmo muy rápido y los personajes están en constante cambio de actitud.




Realmente buena es la escenografía de una casa de una señora mayor de clase media. El espacio está muy bien aprovechado en muchos detalles como las fotografías, muebles añejos o un sofá con tapicería de cuando Joselito cantaba Doce cascabeles.

Si os gusta la temática 'reunión familiar desequilibrada que pierde los estribos y saca los trapos sucios' os va a resultar muy divertida. A mí me recordó a la obra de José Luis Alonso de Santos, Salvajes, que trataba temas muy parecidos. Hay una adaptación al cine por si estáis interesados. 

En definitiva, El sepelio es una opción más que recomendable, especialmente si quieres olvidarte por una noche de tus problemas y reírte de las desgracias ajenas. 


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El Sepelio:
Teatro del Arte: San Cosme y San Damián, 3
Fecha: sábados y domingos de enero a las 19:30h (Año 2016)
Entradas: 14€ por Atrápalo