jueves, 26 de noviembre de 2015

Teatro: 'Creep' en El burdel a Escena

Se acercan las navidades y con ellas las aglomeraciones de gente que te impiden poner un pie en el centro de Madrid, las tiendas que se preparan dos meses antes de Nochevieja con Papás Terror-Noel en los escaparates y la clásica madre que recicla los polvorones del año anterior camuflándolos entres los nuevos. Pero la navidad también se asocia al bonito y desinteresado acto de regalar. Llegan quebraderos de cabeza como, ¿Regalo la misma colonia rancia de todos los años? ¿Y el disco recopilatorio con lo mejor de Los Brincos? Por mi parte, te voy a dar la mejor idea de regalo para tus padres o abuelos: un par de entradas para Creep. ¿Qué os regalarán a cambio? Los padres más generosos quizás os devuelvan un "no me hables más en tu vida", pero es muy probable que el regalo que obtengáis a cambio consista en eliminar vuestro nombre de la herencia y que todo vaya a parar al gato. 





Por el cartel ya podéis deducir que no es la mejor opción teatral para ir en compañía de tus padres, a no ser que estos sean Alaska y Mario Vaquerizo. Para el resto de casos es mejor que apostéis por otras obras como El alcalde de Zalamea o el musical de Hércules, aunque a lo mejor esta última tampoco es la más adecuada, sobre todo teniendo en cuenta que le dedican un número musical entero a un cunnilingus.




Imaginaros la cara de vuestra madre cuando le digáis "vamos a un burdel". Añadiréis algo como "tranquila, que antes era un burdel en Lavapiés, pero ahora es un teatro". "Me sirve de consuelo saber que no hay gente por ahí en bolas", dirá tu ilusa madre. Y efectivamente, la sala era un burdel por el que Doriam Sojo, director y guionista de Creep, decidió apostar con la intención de ofrecer unas obras gamberras muy alejadas de la cartelera teatral convencional.

Por cierto, inocente de mí, hay un momento de la representación en el que entramos en una habitación y yo, desconociendo al origen de la sala, pensé: "¡Qué buena recreación de una habitación de burdel! Con su lavabo, su ducha, la cama... ¡Cualquiera diría que aquí venía la gente a darse amor mutuo!"




Lo cierto es que si vas con tus amigos o pareja, tienes muchas probabilidades de pasártelo como Los Chichos gracias a esta turbia historia de amor homosexual, presentada de la mano de Supremme de Luxe, que trata sobre el clásico chico A que conoce a chico B, en el que chico A sólo quiere a chico B para sexo, pero chico A se da cuenta que entre revolcón y revolcón se ha enamorado de chico B, fastidiándole todos sus planes. 

Temáticamente la obra no ha descubierto el Nuevo Mundo, pero sí que es novedosa la forma de contar el relato a través de una diva que lo mismo te canta Isabel Pantoja, que hace un monólogo sobre lo venenoso qué es el amor, o bien le llama la atención a un hombre del público por estar mirando el móvil (¡Olé por el respeto al teatro!).




¿Por qué os decíamos antes que no era la mejor obra para ver con padres? Básicamente, porque uno de los personajes de Creep recita con pelos (literalmente) y señales un monólogo en el que te destripa cada detalle de su apasionada vida sexual, mientras se unta crema por el cuerpo a menos de un metro de ti (digna de ver la cara de la chica que pensaba "tierra trágame", por tener que hacer el esfuerzo de no desviar la mirada del actor a su miembro viril.) No es la primera vez que veo una representación en la que los actores están como Dios los trajo al mundo, pero sí soy primerizo al ver una obra más explícita que la cabecera de Ana y los 7.

Creep es ante todo diversión, aunque se escape alguna lagrimita por el camino. Sus actores son creíbles y la obra está concebida para que estos interactúen constantemente contigo. Ni que decir tiene, que si eres de los que no les gusta la ruptura de la cuarta pared lo vas a pasar peor que viendo la cara de Montserrat Caballé en el anuncio de la lotería.  




La obra tiene buenos giros, pero personalmente me dejó algo frío el final, en el que todo se resuelve a través de un vídeo grabado con el móvil y se proyecta en una televisión del tamaño de una Game Boy. Me pareció que ya era muy bueno y sutil el anterior final a ese, como para tener que añadir una continuación, que no me aportó gran cosa y me sacó un poco de la obra

Sin más, felicito a Doriam Sojo por haber cometido esta gran locura de adquirir un burdel para transformarlo en una sala de teatro y por crear una programación teatral arriesgada, que independientemente de que te pueda gustar o no, es algo diferente al 99% de teatros que hay en Madrid.



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Creep: 
El burdel a escena: Calle de la Sombrerería, 3. Madrid.
Fecha: 27 de enero y 3,10, 17 y 24 de febrero a las 20:30h (Año 2016)
Entradas: 10€ por Atrápalo


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