jueves, 22 de octubre de 2015

Teatro: "Selfie" en Sala Azarte

Desde que hace meses vi el multicolor cartel de Selfie con ese aire de comedia ochentera ya me llamó la atención, pero ha tenido que pasar casi un año hasta que me he animado a ir por fin a la sala AZarte a ver si realmente se escondía una buena comedia detrás del divertido cartel. 



A pesar de que la sala en la que se representó Selfie tenía muy buena acústica e iluminación, no puedo decir lo mismo de sus incómodos asientos que me hicieron entrar con una espalda de veinteañero y salir con la columna vertebral de Quasimodo. 

Selfie nos cuenta la historia de Umbralia, madre vividora que se enamora de un joven artista del selfie, mientras que sus hijos, Martín y Alma, se encuentran en una encrucijada al tener que tomar una dura decisión sobre el futuro de su madre.

A todos aquellos que os facilitan la existencia las recomendaciones basadas en vuestros gustos seriéfilos-cinematográficos, os la recomiendo si sois fans del Recio, Estela Reynols y todo ese lunático vecindario de La que se avecina o si las locas historias de Esperanza Sur en Aída os han hecho reír a carcajada limpia. 



Pero más allá de ese humor Mediaset hay que entender Selfie como una cebolla que bajo la amable capa exterior de comedia intrascendente te ofrece un duro drama que va a hacerte llorar (literalmente) a cada capa que vas quitando hasta descubrir que la capa exterior es una mera excusa para contarte un dramón con un mensaje que va mucho más allá de una simple crítica a los selfies.


Si hay un personaje que destaque por encima de todos, haciendo que la obra sea prácticamente suya esa es Umbralia, interpretada por la actriz Amalia Hornero. Lo mismo te sacaba la mejor carcajada que te ponía los pelos de punta cuando cantaba. El joven artista Selfie también sale airoso en su papel de “padre” bohemio soñador, aunque no puedo decir lo mismo de los personajes de los hijos, que a pesar de que me sacaron más de una sonrisa, creo que sus personajes resultan planos comparados con el de la madre.


En cuestión de ritmo, la obra cumple lo que promete y entretiene de principio a fin, aunque reconozco que había momentos de humor forzados en los que creía estar viendo El club de la comedia. Sin embargo, me quito el sombrero ante lo creíble que resultaba la relación entre la madre y el amante, que me tocó la fibra sensible en más de una ocasión. 

En definitiva, es una obra que no os va cambiar la vida, pero sí va a conseguir que desconectéis durante hora y media y salgáis entre sonrisas y lágrimas gracias al entusiasmo que le ponen sus actores. Sin más, ¡enhorabuena sala AZarte! Ya contáis con un seguidor más que promete estar al día de todo lo que pase por vuestra sala. 


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Selfie:
Sala AZarte: Calle San Marcos, 19. Madrid.
Sábados y Domingos de octubre a las 19h (Año 2015)
Entradas: desde 10€ por Atrápalo