viernes, 27 de septiembre de 2013

Teatro: La voz humana




El martes estuve en el teatro, casualmente era el día del estreno y yo ni lo sabia, me di cuenta al llegar y ver un montón de actores conocidos.

Me llamaba la atención ver este montaje porque "La voz humana" es un monologo que ha sido escrito para ser interpretado por una mujer, y le han dado una vuelta de tuerca y lo hace Antonio Dechent.

En conjunto no me gustó la propuesta. A él no le creí en muchos trozos, algún pequeño destello de verdad ví, pero la mayoría del tiempo no me le creía.


Lo bonito del teatro es poder colarte en la vida de los demás sin que lo sepan, es ser un voyeur consentido, y eso en los monólogos que no rompen la cuarta pared, como era este, es de lo mas interesante.

Casi todos hemos tenido alguna o varias rupturas traumáticas en nuestra vida, y siempre acabamos destrozados, desechos, rotos en mil pedazos y queriendo darnos un chute más escuchando y viendo a nuestro amado una ultima vez. Lo malo de esto es que la ultima vez nunca sabes que es la última, porque si fuera la última estoy convencida que nos comportaríamos de manera diferente.

 
Si nos viésemos desde fuera alucinaríamos con nosotros mismos, con nuestras reacciones, con nuestras palabras, con nuestros comportamientos y sobre todo con nuestro masoquismo. A los seres humanos nos encanta sufrir.

Todo esto era lo que yo esperaba encontrarme en el teatro, un hombre desecho, destrozado, sin fuerzas, queriendo morir en ese mismo instante, quería ver lo que en la vida ha pasado millones de veces a millones de personas para neutralmente observar lo patéticos que somos cuando estamos desesperados y enamorados, pero no fue eso lo que ví, y por eso me decepcionó.



Aun con estas espectativas no cumplidas si me gustó ver como desde el otro lado del teléfono a la persona que allí estaba, no le importaba nada este pobre hombre. Así se sienten siempre los que nos dejan, les importamos menos y nada porque ellos ya tienen otra vida y no se quieren dar cuenta del daño que han hecho y hacen, ya que si se la dieran, se sentirían tan mal que no podrían dormir.


En la escenografía sobraba la puerta del balcón de la habitación, sin ello ganaría mucho el escenario, es algo que está puesto por estar, y yo pienso que todo lo que haya en un escenario ha de servir para algo, menos es mas, y si no sirve, ha de ir fuera. Esa puerta no aportaba nada.

Podéis ver "La voz Humana" en el Teatro Bellas Artes hasta el 22 de Octubre a las 20:30